(VIDEO) Reseña Histórica: así se nacionalizó el servicio eléctrico en Costa Rica

El proceso de nacionalización de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz fue largo y lleno de conflictividad política y social, donde el pueblo costarricense jugó un papel preponderante en cada etapa histórica establecida.

Para el año de 1927, la empresa de capital estadounidense Electric Bond and Share Company (EBASCO) por medio de su subsidiaria American And Power Company, compró las tres empresas que brindaban el servicio eléctrico en el país.

A diferencia de otras naciones, el pueblo costarricense se organizó para tratar de frenar la llegada de esta corporación extranjera y desde la calle el sector obrero reclamó al presidente de la época, Ricardo Jiménez Oreamuno, que frene la llegada de la multinacional.

A pesar del enorme esfuerzo de nuestros antepasados, la empresa ingresó y se apoderó del mercado eléctrico nacional, comenzando así una etapa de monopolio transnacional que duraró varias décadas.

Ya con la transnacional establecida en el país, un grupo de destacados costarricenses se organizó para enfrentar a la firma extranjera, fue así como nació la Liga Cívica de Juan Rafael Mora.

La Liga Cívica estuvo conformada por un grupo notable de costarricenses, entre los que destacaban el presidente Alfredo González Flores, también su hermano Felipe, el abogado Ricardo Fournier, José Victory, el galeno Ricardo Moreno Cañas, el gran educador Omar Dengo Guerrero y otros grandes hombres y mujeres luchadores.

Ellos comenzaron un proceso de lucha política y legal, que tenía como único objetivo limitar a esta transnacional y buscar la nacionalización de los servicios eléctricos. Fue así como lograron plantear una ley de nacionalización de las fuerzas eléctricas, aprobada como la Ley 77 del el 31 de julio de 1928.

Con esta ley, la Liga buscaba que la empresa foránea mantuviera tarifas bajas y la creación de un ente que viniera a fiscalizar que lo planteado en la ley se cumpliera, creando el Servicio Nacional de Electricidad (S.N.E).

Lamentablemente la ley es irrespetada por los gobiernos de turno y la empresa EBASCO, por lo que SNE se convierte en una simple figura legal sin poder.

Para la década de los 30, el descontento popular contra la empresa extranjera era enorme y el pueblo comenzó a organizarse, primero nació el Bloque de Obreros y Campesinos, también estaba la Asociación de Estudiantes de Cuestiones Eléctricas, todos organizados con el fin último de mejorar el servicio eléctrico para los costarricenses.

En los años 40, la presión popular obligó al presidente Rafael Ángel Calderón Guardia a buscar la solución al enorme problema eléctrico, por lo que acude al gobierno de los EEUU, presidido por el señor Franklin Delano Roosevelt y este le brindó el apoyo y es así  como se le entrega la concesión por 99 años a la empresa EBASCO, quien acepta hacer un nuevo contrato con el Estado, se compromete a construir plantas nuevas, mejorar las líneas de distribución y someterse al control del SNE.

Gracias a esa fusión empresarial y a las nuevas condiciones en el contrato, nace la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, S.A, que a partir de ahí comienza una etapa nueva en la construcción de plantas, mejoramiento de la red de distribución y en la telefonía.

A pesar de la fusión empresarial, muchos sectores sociales seguían disconformes con el servicio y con el contrato que le cedía por tanto tiempo, la concesión del servicio a una empresa transnacional, por lo que aparecen grupos como la Asociación de Defensa del Consumidor Eléctrico que desde diferentes espacios presionaba por la nacionalización de los servicios eléctricos y además, proponía la creación de una Corporación Eléctrica Nacional. Gracias a ese grupo al cual pertenecía don Jorge Manuel Dengo, se da el nacimiento del Instituto Costarricense de Electricidad.

En los 50 y 60, la situación del sector eléctrico de la capital era acongojante, muchas personas se quejaban del mal servicio, así que los barrios se comienzan a organizar para presionar a los diferentes gobiernos para que nacionalicen los servicios eléctricos en la capital, desde las Juntas Progresistas, asambleas populares de barrios, los colectivos de mujeres, estudiantes y un grupos organizados como la Liga Cívica Moreno Cañas, realizan marchas, piquetes, volanteos, artículos en prensa y todo tipo de fuerza para obligar a los gobernantes a la nacionalización de la CNFL.

Incluso con el nacimiento del ICE en el año de 1949, el movimiento comunal brindó todo su apoyo a esta institución y sus objetivos de controlar la producción, distribución y venta de energía eléctrica a nivel nacional.

Las personas estaban conscientes que todas las utilidades de la compañía extranjera iban a dar a sus accionistas en Nueva York y que esas ganancias debían quedar en el país.

Después de largas jornadas de lucha, la nacionalización de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, que se da según aprobada la Ley de la República N° 4197,  el 22 de setiembre de 1968, la cual se vuelve realidad cuando el 16 de octubre se firma el trascendental documento de traspaso de todos los activos de la CNFL, para que pasen a ser patrimonio nacional, el primer gerente costarricense fue el señor Carlos Ulate.

La nacionalización de la CNFL no fue un hecho fortuito, fueron cuarenta años de lucha ininterrumpida de un pueblo que tenía claro que para lograr democratizar los servicios eléctricos y quitarles ese carácter de negocio mercantil, tenían que luchar de forma enérgica y por mucho tiempo.

Es decir, la nacionalización no se la debemos a un partido específico, o a un presidente de turno, la nacionalización se la debemos a un pueblo consciente, organizado y amante de esta patria que tenía claro el rumbo que tenía que tener el país en el sector eléctrico.

Gracias a la nacionalización el país y el pueblo lograron obtener una serie de beneficios amplios, por ejemplo el servicio ya no se brinda colocando las ganancias como el centro de la institución, sino al ser humano y su mejoramiento en la calidad de vida, es decir, se transforma en un servicio de acceso universal y solidario, también se mejora y se amplía la red de distribución, por otro lado algo vital es que el dinero se queda en el país y ya no se va para accionistas extranjeros, las decisiones sobre el manejo de la electricidad ya no se toman fuera del país, sino en Costa Rica, logrando así la soberanía eléctrica.

Es a partir de la nacionalización el 16 de octubre de 1968, que la CNFL cambia su rumbo, dejó atrás un modelo antisolidario, mercantilista de acumulación y exportación de capital, un modelo sin visión de país, un modelo egoísta, frío y deshumanizado, para darle espacio a un modelo Institucional de construcción de patria, de inclusión, equidad, cooperación y de democratización de los servicios eléctricos.